Siempre llegado este momento del año se nos hace inevitable a creyentes, y no tan creyentes, tener un momento de reflexión.
Tomamos buena cuenta de lo que ha pasado a lo largo del último año. Recapitulando los buenos y los malos momentos. Y pensamos en que hemos cambiado y en que deberíamos cambiar aún.
También es el momento del recuerdo, y es esto lo que hace, que a veces estas fechas sean tan amargas para muchos.
Yo no puedo evitar acordarme de vosotros. Esa otra familia. Esa que año a año voy formando, mi familia de amigos.
A algunos os he conocido hace poco, pero por algún motivo habéis llegado para quedaros. A otros os conozco desde hace mucho tiempo, incluso demasiado tiempo.
Durante este año he pasado muy buenos momentos con vosotros. Esos son los que quiero recordar. Los otros, los malos, sólo nos harán más fuertes.
También se que este año ha dado para mucho. Vuestras vidas han dado mucho.
Algunos habéis vuelto, y otros os habéis ido muy lejos, para buscar una nueva vida. Hay quien ha perdido gente importante, y otros celebran un nuevo nacimiento. También hay quienes han encontrado el amor, y quienes creen haberlo perdido para siempre. Algunos habéis alcanzado vuestros sueños, grandes o pequeños, y otros aún los perseguís.
Creciendo.
Dando pasos hacia delante en vuestra vida, que también es mi vida, pués cada dolor vuestro me ha dolido y cada alegría me ha hecho sonreir.
Así que creo que tengo algo que celebrar estas Navidades, teneros a todos vosotros.
Para el próximo año espero: estar para todos vosotros más cerca si me necesitáis, dispuesta para pasarlo muy bien y apoyaros cuando lo paséis mal.
Así que chicos, si tenéis algo que celebrar "¡felices fiestas!", y a todos los demás, pensar que en verdad Navidad es en Marzo.
Y de aquí a Marzo, ¡¡vuestra vida aún puede cambiar!!
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