lunes, 31 de enero de 2011

Matrioska's heart.

Cada vez que se rompe mi corazón,
los pedazos dan paso a otro,
cada vez más pequeño.
Como en un juego de matrioskas.

sábado, 22 de enero de 2011

mi sangre más dulce y mis lágrimas más amargas...

No sé ni por dónde empezar este post, pero supongo que sólo escribo porque no tengo a quien hablarle de este modo.
Del modo en el que escribo, a corazón abierto, desnuda y destripando mis sentimientos.
Lloro entre líneas y río, ¡me río de mí misma!

Me gusta escribir, me deja un regusto dulce y espeso, como el de la sangre al chuparla.
Si pudiera me mordería la lengua, Dios sabe que a veces lo intento, pero es imposible y por eso me meto en los "líos" en los que me meto.
Me mordería la lengua y dejaría que la sangre manase en mi boca lentamente caliente y dulce, saturando mis papilas gustativas de ese sabor de vida.

Suena autodestructivo y enfermizo. Lo sé.

Pero no lo es menos mi forma de ir por la vida.

Intento ser y comportarme como alguien normal la mayor parte del tiempo.
Pero a veces ese férreo control me es imposible de mantener, y entonces sale Inés.
La de verdad.
Esa vocecita interior se hace con el control de la nave, expresándose sin cortapisas, grandilocuente, directa y brutalmente sincera.

Brutalmente sincera e inocente, habla con el corazón a un mundo que no lo tiene. Un mundo que no la entiende, que no comprende, un lugar para el que no está preparada.
Un sitio en el que sus planes de felicidad se ven frustrados, porque en su interior todo es posible.
En mi interior, el mundo mágico y el real se entremezclan creando un lugar en el que me gustaría pasar el resto de mi vida.

Pero cuando Inés habla siempre ocurre algo malo.

Por eso me gustaría arrancarla de mi interior, exterminarla, erradicarla...y sobre todo morderle la lengua, arrancársela y dejar que su sangre, que es la mía pero más dulce y más caliente, inunde mi boca saturando mis papilas gustativas.

A veces sueño que me acerco a ella, para llegar a ella atravieso un bosque oscuro y allí en mitad de la oscuridad está sentada con una pequeña vela encendida.
La vela es pequeña pero proyecta mucha luz a su alrededor, es una luz amarilla y cálida.
En su regazo aprieta algo, son mis sueños y mis ilusiones.
Me acerco a ella y me mira a los ojos, sus ojos grandes y fijos en mis ojos.
Sabe porque estoy allí, que estoy enfadada que en ese momento la odio.
Quiero desterrarla de mí, arrancarle la lengua y dejar que se desangre en ese bosque oscuro que hay dentro de mí.

De pronto una lágrima se forma en sus ojos y luego otra, y otra, y otra...

Cojo una lágrima en la punta de mis dedos y la saboreo.
Esa lágrima es fría como el hielo y amarga como la hiel, mucho más que mis lágrimas, de repente ese frío y ese amargor saturan mis papilas gustativas.

Nadie núnca lloró así por mí.

Me doy la vuelta y la dejo sola, llorando mientras abraza mis sueños, a la luz de una pequeña vela, en ese oscuro jardín.

La dejo sola y no le digo, que yo también me voy sola.

Que solo espero que vuelva a salir.

Que solo cuando ella habla, solo cuando ella sale, me siento feliz en este mundo.

Un mundo que no me entiende, que no comprendo, un lugar para el que no estoy preparada aún.

jueves, 13 de enero de 2011

Cultivando la paciencia.

Dicen, que es una virtud escasa. Lo comparto.
Algo raro casi, inaudito en nuestros días.
Yo envidio a aquellos que hacen gala de ella todos los días.

Ese tesoro, esa extraña riqueza, no es otra que la paciencia.

Es sin duda la mejor de las habilidades que uno pueda tener.

Pues quien posea paciencia, poseerá el tiempo y poseyendo el tiempo, será dueño de su propia vida.

Algunos dicen, que es algo que se aprende con los años. Eso si tienes suerte. Otros, que con el tiempo la pierdes.

Pienso que si hubiera tenido más paciencia mi vida sería otra, no sé si mejor o peor. Pero seguramente más tranquila y serena, con menos sufrimiento.

Esas ansias de llegar, no sé a dónde, ni para qué.
Ese ímpetu, que me carcome desde que era niña.
Esa prisa por vivir que no me deja vivir.

Al fin todo eso desaparecería.

Hoy cultivo mi paciencia, la riego(a veces con lágrimas)cada día, la mimo y sólo espero que de sus frutos, esa calma prometida.

lunes, 10 de enero de 2011

Relato breve triste sin nombre.

Teníamos el tiempo pasado, aquellos recuerdos que ahora sólo eran míos. Albums que se apilaban cubiertos de polvo y cartas anudadas con lazos.
Todo lo demás, el presente, no existía.
El tiempo presente era una sucesión de rutinas, de rituales sencillos y necesarios que colmaban algo, que hace tiempo que dejó de ser una vida real.

-Buenos días.

Un beso en la mejilla.
Levantar la persiana y destaparte. Elevar tu peso, lo que queda de él. Como una losa, como una pluma, según los días. Desabrochar de arriba a bajo. Esponja, jabón y agua. La ropa planchada que huela a nueva. Peine, horquillas y pasador. Un abrazo, desde atrás, como te gustaba.

-¡Que guapa está!

Sentada al sol, la radio encendida, emulando el eco de tu voz, que antaño solía hablar conmigo. Diálogo en el aire, preguntas sin resolver. Tú, murmuras en tu sillón al sol, monólogos que sólo tu escuchas.

Un día me doy cuenta de que me he convertido en una sombra de ti. Sigo tus pasos, esos que tantas veces diste por esta casa, que siempre fue tuya. Sí, tuya. no nuestra. Recorro los caminos, que a fuerza de andar entre estas cuatro paredes,pintaste con tinta invisible por estos pasillos, escaleras y cuartos.

Sólo soy un imitador. No soy tú. por eso la casa se subleba, se amotina, se revela.

Escapamos cada tarde de este galeón en ruinas. Pensando que la salvación está afuera, y cuando salimos, nos ahogamos más. El ruido, la gente, la luz, el humo...
Tú, miras sin mirar, girando la cabeza, asustada. Y yo, no te guío. Soy el naufrago. Me agarro a tu brazo que es lo único que aún me es familiar aquí afuera. Tu tacto, tu olor y tu calor. Me agarro a tí y te arrastro mecánicamente por las calles, que me son tan extrañas como a ti.

Respondo las preguntas que la gente me hace sobre ti, soy tu boca. Hablo de ti, sin saber nada de ti. Quién eres ahora me es tan extraño, como este mundo exterior.

¿Quién eres?

A fuerza de intentar ser tú,mi memoria se ha vuelto tan frágil como la tuya y creo que me he olvidado de ti.

Ahora que no eres ni la sombra de lo que fuiste, yo me he convertido en tu sombra.

viernes, 7 de enero de 2011

Pasos

Oigo pasos...
pasos que no son míos...
lejanos y familiares...
sin rumbo.

Pasos que vuelven sobre mis pasos,
que recorren un camino mil veces recorrido.

Pasos que dudan, suben, bajan,
unos fuertes y otros amortiguados por su propio eco,
pasos que no sé a dónde me llevan,
a dónde van.

A cada paso comienza un nuevo camino
y se cierra una vida que ya jamás vivirás.

martes, 4 de enero de 2011

No hay propósitos de año nuevo.

Cansada de intentar año tras año cumplir largas listas de propósitos inútiles, este año he decidido no hacer ninguno.

Al menos ninguno tangible.

Si bien muchas veces he alcanzado mis objetivos,
muy pocas me han hecho lo feliz que esperaba que me hicieran.
Pocas veces fueron tan buenos como en mi imaginación los pinté.

Se supone que nos educan para ser personas de provecho, elementos útiles y exitosos. Sin embargo, nadie nos enseña a ser felices.

¿Cuán provechosa es nuestra vida para el resto del mundo?¿Y para nosotros mismos?
¿Cómo medimos nuestra utilidad en la sociedad?
¿En qué consiste el éxito?

Este año el propósito es ser feliz.