Hay muchas clases de maltrato, todas ellas terribles, todas despreciables.
El físico, el sexual y el psicológico también.
Por desgracia todos demasiado frecuentes en nuestro mundo, demasiado cotidianos, y quien más quien menos, lo ejerce o lo sufre.
Algunos de forma consciente, y otros sin apenas darse cuenta de ello, se convierten(nos convertimos) en víctimas y verdugos de una violencia innecesaria.
¿Por qué?
Algunos estudios sociológicos y psicológicos apuntan a que la violencia, el instinto natural de abusar (de cualquier forma o manera) de nuestros semejantes, es algo innato en los seres humanos. Y sin embargo las circunstancias y desencadenantes no quedan tan claros.
Por supuesto en los casos de abusos más graves, suelen encontrarse hechos traumáticos previos del abusador, adicciones y/o enfermedades psiquiátricas que pueden dar la clave del origen de dicho comportamiento. Pero por otro lado, también hay individuos con antecedentes traumáticos previos, adicciones o patología psiquiátrica, que no se convierten necesariamente en abusadores.
Por ejemplo, todos conocemos gente a nuestro alrededor, que en determinadas circunstancias se comporta de forma abusiva, siendo en el resto de su vida personas completamente"normales". Son los abusadores ocasionales.
Los abusadores ocasionales, o abusones, no son especialmente un peligro. Nunca protagonizarán la página de sucesos de ningún periódico, cometerán crímenes horribles o alarmarán a la sociedad poniéndola en pie de guerra.
Los abusones trabajan EN la sociedad y PARA la sociedad. Forman parte de tu día a día, tal vez tú mismo/a seas un ABUSON.
Cuando te obceques en tener la razón en contra de la de tu familia y amigos. Cuando te cueles en la cola del super/bus/dentista.
Cuando consigas que tus padres te compren el móvil/vestido/videojuego de moda, pese a que no lo necesites.
Cuando impongas modas/canones de belleza absurdos a cuantos te rodean. Cuando intentes controlar la vida de tu pareja/amigos/compañeros de trabajo para ajustarla a la tuya propia.
Cuando sueltes monólogos de "yo, mí, me, conmigo" a todo el que te rodea.
Entonces estás siendo un ABUSON.
Y tú, ¿crees que lo eres?
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