Mis próximas vacaciones van a ser un viaje muy especial,
un viaje de reconciliación.
Creo que lo necesito.
Empecé este blog con ganas de proclamarme a mi misma"Emperatriz de Lavapies", y sobre todo dueña y señora de mi vida.
Sin embargo los acontecimientos me enfrentan cada día con mis trampas de siempre, y como siempre, afloran los reproches y las inseguridades de antaño.
Y aquí me tenéis nuevamente con el sentimiento de fracasar en la historia de amor más importante de mi vida.
Amarme a mi misma.
Sobre todo fracaso a la hora de ser compresiva y me aplico una ferrea disciplina que para otros no tengo.
Cierto es que últimamente he estado muy ñoña, gruñona, pesimista...paranoica, paradepresiva y neurótica....vamos, ¡lo normal!
Y como ya me conozco sé que lo que necesito es un pequeño reto,
algo que colme mis necesidades de auto-fustigarme, en un sentido algo más positivo.
He decidido que me voy a reconciliar conmigo misma en un viaje memorable,
un viaje fascinante, un viaje exótico...una nueva aventura.
Así que sí, ¡me voy!
pero no me voy sola mundo,
ME VOY CONMIGO MISMA.
¿Como hacer para renacer? Reinventarse es necesario, siempre y cuando no olvides lo ya pasado. El alma rota pero con la intención de seguir sintiendo.
jueves, 18 de agosto de 2011
domingo, 3 de julio de 2011
Recordar el valor de las cosas buenas.
¿Por qué será que siempre pongo acentos donde no hay?
No me refiero a verdaderos acentos, esas pequeñas líneas que ponemos sobre las vocales, me refiero a los acentos del alma.
Los acentos del alma son esos que nos hacen enfatizar más unas cosas que otras, esos que alteran el "peso específico" de las cosas que nos suceden en la vida.
Somos nosotros quienes decidimos que cosas llevan acento o no en nuestras vidas, pero me he dado cuenta de que yo siempre pongo el acento en aquellas que no tengo, en aquellas que están en "tareas pendientes".
Voy por mi vida como antaño mis profesores iban por mis dictados, con un enorme rotulador rojo que tacha todo lo bueno y acentúa todo lo malo.
Siempre fui una "profe" muy dura, y si no que le pregunten a mi hermano pequeño, pero yo misma soy mi peor alumna. Así que me he puesto tareas para la vida, escribir todos los días cien veces:
recordar el valor de las cosas buenas,
recordar el valor de las cosas buenas,
recordar el valor de las cosas buenas...
No me refiero a verdaderos acentos, esas pequeñas líneas que ponemos sobre las vocales, me refiero a los acentos del alma.
Los acentos del alma son esos que nos hacen enfatizar más unas cosas que otras, esos que alteran el "peso específico" de las cosas que nos suceden en la vida.
Somos nosotros quienes decidimos que cosas llevan acento o no en nuestras vidas, pero me he dado cuenta de que yo siempre pongo el acento en aquellas que no tengo, en aquellas que están en "tareas pendientes".
Voy por mi vida como antaño mis profesores iban por mis dictados, con un enorme rotulador rojo que tacha todo lo bueno y acentúa todo lo malo.
Siempre fui una "profe" muy dura, y si no que le pregunten a mi hermano pequeño, pero yo misma soy mi peor alumna. Así que me he puesto tareas para la vida, escribir todos los días cien veces:
recordar el valor de las cosas buenas,
recordar el valor de las cosas buenas,
recordar el valor de las cosas buenas...
domingo, 12 de junio de 2011
el sinsentido de sentir todo lo que siento...
Siempre perseguimos estrellas lejanas,
¿por qué será?
Siempre esta necesidad de ansiar lo que nos está vetado,
cuanto más difícil, más deseo,
cuanto más lejano, más corremos.
Y luego la frustración y el sentimiento de vacío al no alcanzar el objeto amado.
¿Acaso no es esta una actitud infantil?
Sin embargo el otro lado de la moneda es dejarte escapar,
rendirme a la evidencia de que esto es imposible,
pero para mí lo más imposible es dejar de soñar contigo y rendirme.
Prefiero quemar todas mis naves,
que arrepentirme de no haberlo intentado,
prefiero tu desprecio,
a la duda de no saber que hubiera pasado de haberlo intentado.
Soy una amazona sin miedo a pelear,
una mujer sin más miedo que el de dejar escapar la felicidad.
Siento que esto es una misión hercúlea, un camino de obstáculos, una carrera contra corriente...¿cuánto más aguantaré?
No lo sé.
¿Acaso no eres tú infantil también?
Vienes y vas te acercas me tocas y sales huyendo,
juegas a un "tú la llevas" de gestos tiernos,
un vaivén sentimental,
das vueltas y vueltas en un baile al que yo no quiero bailar más.
¿Cuánto más aguantarás?
¿por qué será?
Siempre esta necesidad de ansiar lo que nos está vetado,
cuanto más difícil, más deseo,
cuanto más lejano, más corremos.
Y luego la frustración y el sentimiento de vacío al no alcanzar el objeto amado.
¿Acaso no es esta una actitud infantil?
Sin embargo el otro lado de la moneda es dejarte escapar,
rendirme a la evidencia de que esto es imposible,
pero para mí lo más imposible es dejar de soñar contigo y rendirme.
Prefiero quemar todas mis naves,
que arrepentirme de no haberlo intentado,
prefiero tu desprecio,
a la duda de no saber que hubiera pasado de haberlo intentado.
Soy una amazona sin miedo a pelear,
una mujer sin más miedo que el de dejar escapar la felicidad.
Siento que esto es una misión hercúlea, un camino de obstáculos, una carrera contra corriente...¿cuánto más aguantaré?
No lo sé.
¿Acaso no eres tú infantil también?
Vienes y vas te acercas me tocas y sales huyendo,
juegas a un "tú la llevas" de gestos tiernos,
un vaivén sentimental,
das vueltas y vueltas en un baile al que yo no quiero bailar más.
¿Cuánto más aguantarás?
miércoles, 18 de mayo de 2011
km 0 de un viaje incierto...
Si todos los viajes son inciertos este es más que eso,
pero cada instante es un momento de ilusión,
y lo vives como en un sueño,
sin embargo núnca estuvimos tan despiertos...
Al fin la gente se mira a los ojos y habla,
habla de todas esas cosas de las que ya nadie hablaba porque estaban demasiado ocupados por un montón de nada,
la gente se mira a los ojos y habla aún sin conocerse, con ilusión, con libertad, con los ojos húmedos y una sonrisa bailando en los labios,
y todo es tan real, que parece un sueño.
Hemos hecho historia sólo con uno de esos instantes,
ahora hay que encontrar el cauce de este torrente,
este agua tanto tiempo remansada por un esquema idiotizador,
ha roto la presa y acampa a sus anchas en las calles.
Hemos hecho historia pero aún tenemos que hacer más,
tenemos que conseguir un final feliz para esa historia,
tenemos que contagiar a cuantos más mejor en este sentimiento,
que no sea algo aislado, algo parcial, algo fácil de etiquetar y vender...
Este "agua de Mayo" nos tiene que salpicar a todos,
porque todos tenemos mucho viaje que recorrer.
pero cada instante es un momento de ilusión,
y lo vives como en un sueño,
sin embargo núnca estuvimos tan despiertos...
Al fin la gente se mira a los ojos y habla,
habla de todas esas cosas de las que ya nadie hablaba porque estaban demasiado ocupados por un montón de nada,
la gente se mira a los ojos y habla aún sin conocerse, con ilusión, con libertad, con los ojos húmedos y una sonrisa bailando en los labios,
y todo es tan real, que parece un sueño.
Hemos hecho historia sólo con uno de esos instantes,
ahora hay que encontrar el cauce de este torrente,
este agua tanto tiempo remansada por un esquema idiotizador,
ha roto la presa y acampa a sus anchas en las calles.
Hemos hecho historia pero aún tenemos que hacer más,
tenemos que conseguir un final feliz para esa historia,
tenemos que contagiar a cuantos más mejor en este sentimiento,
que no sea algo aislado, algo parcial, algo fácil de etiquetar y vender...
Este "agua de Mayo" nos tiene que salpicar a todos,
porque todos tenemos mucho viaje que recorrer.
lunes, 2 de mayo de 2011
quien me lo iba a decir a mi....
De la noche a la mañana una llamada,
y en apenas dos semanas volando a un recóndito rincón del mundo,
de esos olvidados por todos, de esos en los que nada es justo,
de esos que, por desgracia, tantos hay en el mundo.
Sales de tu vida siendo otra persona,
alguien con una misión muy distinta a todas las anteriores,
con una vida llena de privaciones y límites, de oscuridad....
y de luz.
Y a cada instante una sorpresa, en cada casa un hogar,
en cada mano que te "da la mano" un amigo que te acoge y te cuida,
cada familia es "tu familia" y en cada casa hay una tetera
que esconde en su interior tres vasos de té para ti.
Cada vaso cuenta una historia...
...amarga como sus vidas...
...dulce como sus gentes...
...suave como sus miradas.
Este viaje ha sido un regalo,
una lección vital,
una oportunidad de conocer y conocerme,
de explorar nuevas fronteras de mi misma,
y de reconciliarme con la humanidad.
Porque pese a todo lo malo que hay en el mundo,
sigue habiendo buena gente.
Gente que pese al sufrimiento pueden sonreír,
pese a las traiciones sigue confiando
y pese a las humillaciones sigue siendo orgulloso.
Un pueblo separado por un muro de vergüenza, intereses políticos e injusticias
que clama en el desierto por una solución que no llega,
cada día somos más los que oímos ese clamor...
y ojalá cada día más y más os puedan llegar a oír.
y en apenas dos semanas volando a un recóndito rincón del mundo,
de esos olvidados por todos, de esos en los que nada es justo,
de esos que, por desgracia, tantos hay en el mundo.
Sales de tu vida siendo otra persona,
alguien con una misión muy distinta a todas las anteriores,
con una vida llena de privaciones y límites, de oscuridad....
y de luz.
Y a cada instante una sorpresa, en cada casa un hogar,
en cada mano que te "da la mano" un amigo que te acoge y te cuida,
cada familia es "tu familia" y en cada casa hay una tetera
que esconde en su interior tres vasos de té para ti.
Cada vaso cuenta una historia...
...amarga como sus vidas...
...dulce como sus gentes...
...suave como sus miradas.
Este viaje ha sido un regalo,
una lección vital,
una oportunidad de conocer y conocerme,
de explorar nuevas fronteras de mi misma,
y de reconciliarme con la humanidad.
Porque pese a todo lo malo que hay en el mundo,
sigue habiendo buena gente.
Gente que pese al sufrimiento pueden sonreír,
pese a las traiciones sigue confiando
y pese a las humillaciones sigue siendo orgulloso.
Un pueblo separado por un muro de vergüenza, intereses políticos e injusticias
que clama en el desierto por una solución que no llega,
cada día somos más los que oímos ese clamor...
y ojalá cada día más y más os puedan llegar a oír.
martes, 5 de abril de 2011
Abril más o menos...
...todo sigue en su sitio,
porque Abril más o menos,
hay cosas que núnca cambian.
Siempre me digo lo mismo-"es la última...",
pero no nos engañemos,
cada año me deprimo en estas fechas.
Pequeñas sutilezas se convierten en montañas de tristeza,
será la primavera,
no, es la soledad,
esa sensación que se me ha hecho tan familiar,
que hasta en alguna ocasión la he sentado a mi mesa.
Sin perspectivas de mejorar,
este año por vigésima octava ocasión,
me digo:
-"Esta es la última vez Inés."
porque Abril más o menos,
hay cosas que núnca cambian.
Siempre me digo lo mismo-"es la última...",
pero no nos engañemos,
cada año me deprimo en estas fechas.
Pequeñas sutilezas se convierten en montañas de tristeza,
será la primavera,
no, es la soledad,
esa sensación que se me ha hecho tan familiar,
que hasta en alguna ocasión la he sentado a mi mesa.
Sin perspectivas de mejorar,
este año por vigésima octava ocasión,
me digo:
-"Esta es la última vez Inés."
miércoles, 16 de marzo de 2011
Temblores que hacen temblar.
Uno núnca es lo suficientemente consciente de lo pequeño que es,
pero siempre hay quien se encarga de hacértelo saber.
Puede ser un amigo, un compañero de trabajo, un desconocido o el mismísimo mundo.
Nos hacen descubrir lo insignificantes que somos;
impotentes, indefensos, como niños.
Hasta los más poderosos caen de sus tronos de oro,
Josefine una humilde abuelita senegalesa me lo dijo con total clarividencia,
supongo que con esa clarividencia que te da la edad,
"en la vida a veces estás encima de la ola, a veces estás debajo,
y nadie sabe dónde estarás mañana".
En ocasiones esas olas no son figuradas,
sino reales y arrasadoras,
bestias que deboran ciudades completas cambiando,
cuando no segando, la vida de la gente.
Son grandes catástrofes que miramos desde un lugar lejano y seguro,
en el que tál vez núnca nos afecten,
son escenas tan irreales, tan duras,
que en ocasiones resulta más sencillo pensar que no son ciertas.
Pero lo son.
Son el día a día de alguien como tú,
que como tú un día se levantó en lo alto de la ola,
tranquilo y confiado en que al final del día seguiría ahí.
Pero no fué así.
Siempre he sido muy consciente de lo afortunada que he sido,
he nacido en el lado correcto del mundo, en la familia correcta y
en el momento histórico correcto,
y aunque en ocasiones me queje de mi suerte, (la suerte de I...),
y aunque cada día soy más consciente de la suerte que tengo,
hoy creo que no lo soy lo suficiente.
No, definitivamente no lo soy.
pero siempre hay quien se encarga de hacértelo saber.
Puede ser un amigo, un compañero de trabajo, un desconocido o el mismísimo mundo.
Nos hacen descubrir lo insignificantes que somos;
impotentes, indefensos, como niños.
Hasta los más poderosos caen de sus tronos de oro,
Josefine una humilde abuelita senegalesa me lo dijo con total clarividencia,
supongo que con esa clarividencia que te da la edad,
"en la vida a veces estás encima de la ola, a veces estás debajo,
y nadie sabe dónde estarás mañana".
En ocasiones esas olas no son figuradas,
sino reales y arrasadoras,
bestias que deboran ciudades completas cambiando,
cuando no segando, la vida de la gente.
Son grandes catástrofes que miramos desde un lugar lejano y seguro,
en el que tál vez núnca nos afecten,
son escenas tan irreales, tan duras,
que en ocasiones resulta más sencillo pensar que no son ciertas.
Pero lo son.
Son el día a día de alguien como tú,
que como tú un día se levantó en lo alto de la ola,
tranquilo y confiado en que al final del día seguiría ahí.
Pero no fué así.
Siempre he sido muy consciente de lo afortunada que he sido,
he nacido en el lado correcto del mundo, en la familia correcta y
en el momento histórico correcto,
y aunque en ocasiones me queje de mi suerte, (la suerte de I...),
y aunque cada día soy más consciente de la suerte que tengo,
hoy creo que no lo soy lo suficiente.
No, definitivamente no lo soy.
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