De la noche a la mañana una llamada,
y en apenas dos semanas volando a un recóndito rincón del mundo,
de esos olvidados por todos, de esos en los que nada es justo,
de esos que, por desgracia, tantos hay en el mundo.
Sales de tu vida siendo otra persona,
alguien con una misión muy distinta a todas las anteriores,
con una vida llena de privaciones y límites, de oscuridad....
y de luz.
Y a cada instante una sorpresa, en cada casa un hogar,
en cada mano que te "da la mano" un amigo que te acoge y te cuida,
cada familia es "tu familia" y en cada casa hay una tetera
que esconde en su interior tres vasos de té para ti.
Cada vaso cuenta una historia...
...amarga como sus vidas...
...dulce como sus gentes...
...suave como sus miradas.
Este viaje ha sido un regalo,
una lección vital,
una oportunidad de conocer y conocerme,
de explorar nuevas fronteras de mi misma,
y de reconciliarme con la humanidad.
Porque pese a todo lo malo que hay en el mundo,
sigue habiendo buena gente.
Gente que pese al sufrimiento pueden sonreír,
pese a las traiciones sigue confiando
y pese a las humillaciones sigue siendo orgulloso.
Un pueblo separado por un muro de vergüenza, intereses políticos e injusticias
que clama en el desierto por una solución que no llega,
cada día somos más los que oímos ese clamor...
y ojalá cada día más y más os puedan llegar a oír.
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